miércoles, 6 de agosto de 2014

Los mecanismos que subyacen el aprendizaje y la planificación curricular de aula

Los mecanismos que subyacen el aprendizaje y la planificación curricular de aula

 

César Ruiz de Somocurcio


Los aportes que la neurociencia viene dándole a la educación dan una mirada diferente y complementaria a las estrategias que el educador desarrolla para lograr el aprendizaje, es decir este nuevo conocimiento le permite entender cómo funciona el cerebro cuando aprende y le ofrece la oportunidad de innovar y transformar la enseñanza.

Por ello, uno de los objetivos en el campo de la Neuroeducación es que el educador comprenda cómo el cerebro aprende para luego lograr una propuesta pedagógica más efectiva y significativa. Por esa razón, se hace imprescindible que el docente conozca y entienda también los mecanismos que subyacen al aprendizaje con el fin de planificar estrategias más apropiadas.

El concepto de aprendizaje propuesto por  Campos (2014) “es un proceso cíclico continuo, que está relacionado con los cambios que ocurren en un individuo a escala neuronal, cognitiva y conductual (motor-social-emocional-moral). Es el resultado de la interacción entre factores genéticos y ambientales, modulado por el proceso de neurodesarrollo y por la calidad de las experiencias a nivel individual y cultural. Es vital para el ser humano, pues permite su adaptación al entorno, su supervivencia, su desarrollo y su interacción con el medio y las personas que lo componen”, permite entender que el aprendizaje y la memoria implican modificación en las conexiones neuronales y, por ello, cambios estructurales en el cerebro.

Si bien cada ser humano posee un cerebro único e irrepetible determinado por esa influencia de los factores genéticos y las experiencias culturales, ambientales, familiares e individuales, es importante saber que los mecanismos por los cuales se desencadena y se da el proceso de aprendizaje son comunes a todos los que conformamos la raza humana.

Por otro lado, sabemos que nuestro cerebro es plástico y está expectante y dependiente de las experiencias, por lo tanto éstas tienen un valor fundamental para el aprendizaje y la memoria.  La especificidad de la información, proveniente de cada experiencia, permitirá la estimulación de las neuronas que conforman un determinado circuito, y la frecuencia, intensidad, duración y oportunidad de esta información aumentará la tendencia a que dicho circuito neuronal se vuelva a estimular una y otra vez, generando una activación de neuronas tal, que si empiezan a dispararse constantemente y en conjunto, se reforzará el circuito que irá estableciendo y formando las memorias.

La construcción de los aprendizajes se realiza involucrando diferentes circuitos neuronales y abundantes mecanismos cerebrales, que vamos conociendo desde un nivel de análisis celular, hasta un nivel de análisis más amplio, el de sistemas, como percepción, atención, memoria, cuyas consideraciones son de gran interés para el ámbito de la Neuroeducación.

El cerebro es un órgano diseñado para el aprendizaje, por lo tanto viene preparado con sistemas y habilidades cognitivas para lograrlo. La base del desarrollo cognitivo está en la interacción de los dominios físicos, psicológicos y biológicos, con los sistemas cognitivos (percepción, atención, memoria, razonamiento, lenguaje, entre otros) y las habilidades de aprendizaje básicas (imitación, analogía, cognición y razonamiento) (Goswani, 2008).

Por lo tanto cuando enfrentamos a un estudiante a una tarea cognitiva éste debe  iniciarla y mantener la acción, seleccionar y eliminar la información que no usa, detectar errores y modificar acciones, asimismo finalizar con eficacia.

Para ello debe activar e integrar una serie de sistemas que le permitan que la información que recibe se convierta en conocimiento y sea almacenada adecuadamente en la memoria de largo plazo. Para que esto ocurra deben darse los mecanismos por los cuales se activa, desencadena y se da el proceso de aprendizaje, de modo que se vayan activando los diferentes sistemas, como la percepción, la atención, la memoria, el razonamiento, el emocional y el lenguaje entre otros.


1. ¿CUÁLES SON LOS MECANISMOS NATURALES DEL CEREBRO INVOLUCRADOS CON EL APRENDIZAJE Y LA MEMORIA?

Aprender requiere activar los procesos cognitivos que permitan tomar los estímulos del entorno  y convertirlos en conocimiento que pueda ser almacenado en la memoria de largo plazo. Recordemos que si bien cada cerebro es único e irrepetible, los mecanismos por los cuales se desencadena y se da el proceso de aprendizaje son comunes a todos.

Como se puede apreciar en la figura, para aprender, el cerebro sigue una secuencia previsible de un conjunto de sucesos que se dan desde el input sensorial hasta la integración de varios circuitos neuronales, haciendo posible el almacenamiento de la información y su evocación. Desde este esquema, podemos entonces dar mayor atención a algunos de los mecanismos que suceden en el cerebro para repensar la planificación de las actividades pedagógicas. Esta secuencia de etapas, como veremos, es cíclica y se repetirá cada vez que haya una nueva experiencia de aprendizaje.


Figura 1. Esquema muestra los cuatro mecanismos naturales del proceso de construcción del aprendizaje constituido y en las que en cada una de ellas se activarán los diferentes sistemas


1.1            PRIMER MECANISMO: PREPARACIÓN E INICIACIÓN.

Cuando estamos expuestos a una experiencia de aprendizaje, lo primero que ocurre es el input sensorial: la voz del profesor, el gráfico en la pizarra o la textura del objeto nos darán el estímulo que ingresará por los canales sensoriales. A partir de este input, se desencadena una serie de eventos que activarán los primeros sistemas que nos permitirán aprender.

a.              Fase de activación de los sistemas sensoriales

Al recoger la información del entorno, nuestros sistemas sensoriales hacen un registro  (visual, auditivo, olfativo, somatosensorial, gustativo). Este registro mantiene la información el tiempo suficiente para que el cerebro pueda ir procesándola, pasando de la sensación pura a la percepción (Momento en el que el cerebro genera una representación mental de la sensación) Según Schiffman (2004), la percepción es “el resultado de la organización e integración de las sensaciones en una conciencia de los objetos y sucesos ambientales” . La percepción le da sentido a los estímulos, activando el sistema atencional, la emoción y la memoria de trabajo. La interacción entre el conocimiento previo y el input perceptivo real lleva a la percepción.

Una vez que se inicia la percepción se da origen al proceso de activación del sistema atencional, que implicará la selección de cierta información para procesarla con detenimiento e impedir que otra información se siga procesando, es decir, apoya la concentración en un input, focalizando la atención y excluyendo cualquier otra información. 


b.             Fase de incorporación del sistema atencional

Una vez activados los sistemas atencionales, estas redes neuronales, distribuidas por todo el cerebro, procesarán diferentes aspectos de la tarea desde la percepción del estímulo. Se inicia con la activación de la red de alerta, asociada con la percepción abajo-arriba y arriba-abajo, asociando las áreas cerebrales ante la presencia de una señal que anuncia el objetivo. Este sistema favorece la ubicación rápida del estímulo, además permite suprimir los estímulos competidores. La atención es importante para el aprendizaje porque en el entorno de un estudiante hay cientos de estímulos y, estar atentos, significa esforzarse en mantenerla sobre aspectos que la realidad demanda y porque debe asegurar la ejecución de la misma (Fuentes y García, 2010).

c.              Fase de las emociones en el aprendizaje

Todo evento que inicia despierta expectativa y asombro. El cerebro activa tanto la corteza prefrontal como los ganglios basales (ruta de recompensa)  generando una recompensa  lo que tiende a repetir la acción o la conducta. (W. Assad. 2012).

Las reacciones emocionales mejoran y garantizan nuestra capacidad de almacenar recuerdos, por lo tanto contribuyen con nuestro aprendizaje,  favoreciendo que la atención se oriente de manera automática y se mantenga. La amígdala juega un rol decisivo en la manifestación del condicionamiento y en la memoria al interactuar con el hipocampo. Por lo tanto, las emociones modulan el almacenamiento de las memorias declarativas.

d.             Fase de activación de la memoria de trabajo
                 
                  La memoria de trabajo activa los circuitos de todos los sistemas de memoria para el almacenaje del conocimiento, asociando la información recibida desde la memoria sensorial con los patrones almacenados en la memoria de largo plazo. Retiene la información el tiempo suficiente para que las tareas se cumplan e involucra a los sistema de atención ejecutiva para el logro del aprendizaje.

Una de las funciones de nuestro cerebro cuando se activa para el aprendizaje, es        la formación de conceptos a partir de la categorización que le da significado a cada elemento recogido por los sentidos, para lo cual debe codificarlo, almacenarlo y evocarlo. En este sentido, la calidad del conocimiento previo determinará cómo se desencadena la cascada de eventos requeridos para el aprendizaje, y permitirá de alguna manera definir qué tan nuevo o significativo es un determinado objeto o fenómeno. Los conceptos son las organizaciones mentales básicas para la vida, ya que ellos nos permiten hacer un resumen de las representaciones de nuestras experiencias con el entorno surgidas de la categorización de la realidad (Mareschald, 2010).

En esta fase, una vez activado el mecanismo de preparación e iniciación que construye la base del aprendizaje y que posee todo cerebro humano, facilitará la creación de las condiciones necesarias para que, a través de la sensopercepción, la atención, la memoria de trabajo activada y las emociones accionando el circuito de recompensa, se abran los canales para enfrentar toda experiencia para aprenderla con eficiencia, al codificarla, almacenarla y evocarla.



1.2  SEGUNDO MECANISMO: LA ADQUISICIÓN DE CONOCIMIENTOS Y HABILIDADES DESDE LA EXPERIENCIA

Durante muchos años los neurocientíficos vienen intentando entender cómo el cerebro extrae el conocimiento y las habilidades de las experiencias y los convierten en comportamiento.  Para un educador, la gran meta del aprendizaje es que el estudiante pueda no solamente aprender sino que use adecuadamente y de manera fluida lo que aprendió. En este sentido, se hacen imprescindibles las experiencias que promuevan diversas alternativas para que el cerebro adquiera un conocimiento o habilidad, algunas de ellas ya mencionadas anteriormente (sensibilización, condicionamiento, imitación, inducción, reforzamiento, entre otros).  

Todos los seres humanos adquirimos conocimientos y habilidades de diferentes formas y en grados de destreza individual, por lo que debemos promover actividades que promuevan el aprendizaje desde la experiencia que permitan un desarrollo jerárquico del conocimiento, una acción de andamiaje[1], retroalimentación y que conecten con aspectos significativos del contexto (Schwartz, 2014) empleando espacios de reflexión, acción y metacognición.  Es así que las experiencias van a permitir que aprendamos y conforme vamos practicando y almacenando lo aprendido en la memoria, nos vamos haciendo más diestros y más hábiles.  Algunos aprendizajes son más complejos que otros, por lo que las experiencias deberán considerar la frecuencia, intensidad, duración y oportunidad adecuadas para una práctica efectiva.

En relación a este mecanismo utilizado por el cerebro – aprender desde las experiencias – sería ideal que el educador planificara actividades que activen a los sistemas sensoriales de forma adecuada, no ambigua, para lograr mantener los sistemas  atencionales y motivacionales activos orientados a que la memoria de trabajo active las redes neuronales específicas y se pueda lograr el aprendizaje.

Como el aprendizaje es el resultado del funcionamiento de nuestro sistema de procesamiento de información, los contenidos del aprendizaje cognitivo son codificados en los almacenes de la memoria: no solo en la memoria explícita por lo percibido y el significado semántico, sino que algunos contenidos informativos se almacenan en la memoria implícita, concretamente en la memoria de condicionamiento o asociación estímulo-respuesta (Nieto, 2011).

Para J.M. Nieto (2011), existen dos únicas formas de percibir la información para construir el conocimiento:

ü  El aprendizaje directo.  Se construye el conocimiento sobre un objeto a partir de la observación y manipulación directa, además de la reflexión sobre éste.  Es un proceso personal de ensayo y error.  En este tipo de aprendizaje se encuentran las vivencias, experimentos, entre otros.  Con el avance de la tecnología se incorpora otra forma de tener experiencias directas, por ejemplo la simulación.

ü  El aprendizaje indirecto.  Se logra a través de la información que recibimos de otras personas y experiencias.  Se desarrolla sobre el objeto ausente y es el resultado de utilizar las fuentes del lenguaje verbal y no verbal, como los textos impresos o electrónicos, gestos corporales, comunicaciones orales, icónicas, signos, música, entre otros.

En este sentido, el cerebro usará diferentes mecanismos para la adquisición de los aprendizajes a través de las experiencias vividas en el día a día, sean ellas formales (planificadas por el educador) o informales (implícitas en las relaciones humanas y en las relaciones con los objetos).  La experiencia aportará también, el punto de partida, cognitivo, afectivo y valorativo, que le despierta el objeto de aprendizaje, imprescindible para el conocimiento.

En este momento los sistemas activados van recogiendo la información a partir de la experiencia de aprendizaje directo e indirecto para ir codificando, almacenado y evocando el conocimiento.



1.3            TERCER MECANISMO: LA ORQUESTACIÓN DE REDES

La orquestación de redes consiste en mantener activados los circuitos neuronales característicos que se dieron como producto de la percepción, activación de los sistemas atencionales y la memoria de trabajo. Todo aprendizaje significa activar las redes neuronales y con ello generar cambios en las conexiones sinápticas y en las estructuras neuronales, que conocemos como plasticidad neuronal. Por eso, en esta etapa hace falta que las experiencias de aprendizaje se den con una determinada frecuencia, intensidad y duración; así como en el momento oportuno, para de este modo asegurar una adecuada activación neuronal y alcanzar la consolidación de la memoria.


a. Fase de la retroalimentación y metacognición


Como sabemos el aprendizaje envuelve cambios físicos y químicos en las neuronas y  a nivel de las sinapsis que las relacionan con otras neuronas.  Es decir, provoca cambios a nivel sináptico, dado que crea nuevas formas de conexión neuronal y nuevos senderos, haciendo más eficientes las funciones de los circuitos y sistemas involucrados.

Aquí, para favorecer la formación de redes, son claves la retroalimentación y la metacognición, así como los procesos de andamiaje y conexión significativa. Estos permitirán ajustar o aportar al proceso de consolidación del aprendizaje.

    La retroalimentación, no solo fortalece los circuitos sino que proporciona información esencial para el éxito del aprendizaje ya que permite determinar las consecuencias de las acciones y relacionada con el ajuste del comportamiento de los niños en el éxito del cognitivo (Meyer y col, 2014). En este sentido en cuanto la retroalimentación sea más inmediata sobre la precisión de la predicción, a pesar de ser un aprendizaje difícil, se persevera, se ajusta y se logra mejores resultados en un aprendizaje.

Por su parte, la metacognición implica atención, resolución de conflictos, la corrección de errores, el control inhibitorio, y la regulación emocional. También está asociada con en su acción con  el control ejecutivo, la memoria de trabajo, y la función del lóbulo frontal. Se presume que la metacognición esta mediada por un circuito neuronal que implica regiones del cerebro mediofrontal (Shimamura, 2000) (Fleming, 2013).

Al trabajar diversas redes en conjunto, la memoria de trabajo codificará los mecanismos de la  plasticidad sináptica y la formación de nuevas redes activando los circuitos neuronales.  Es un momento en que se busca la profundización del significado, que implicará interpretar la información, relacionarla con otra y reflexionar sobre ella.

La práctica constante y repetida es una forma efectiva de aprender algo porque fortalece las redes, haciendo que la vía neural activada sea más eficiente para ejecutar ese aprendizaje.

La memoria de corto plazo actuará como conjunto de los procesos que permiten el almacenamiento temporal de la información necesaria para realizar cualquier actividad cognitiva compleja, en asociación con la atención, componentes de la memoria de corto plazo y memoria de largo plazo. Participa de la recuperación y el repaso, la planificación, y toma de decisiones, cálculo y cómputo sobre representaciones.  Se convierte en el eje central de la cognición (Ruiz-Vargas, 2011).  Es un sistema que  flexibiliza el almacenamiento de los conocimientos en la memoria de largo plazo, con su procesamiento.

Los procesos realizados por la memoria de trabajo son codificación, almacenamiento y recuperación.  Para la recuperación, la memoria explora la búsqueda de la información a recuperar en la memoria de largo plazo,  a través de un proceso en paralelo y rápido.  La recuperación parece no depender de un proceso sino de varios.  Por todos estos procesos es que a la memoria de corto plazo se le conoce como motor de la cognición.

Como vimos tanto en la retroalimentación como en la metacognición, el sistema atencional, a través de la atención ejecutiva, trabaja con la memoria de trabajo lo que permite mantener la atención en una tarea o en la obtención de una meta.

Por lo tanto, una de las estrategias que puede utilizar el educador para darse cuenta de que los estudiantes están orquestando u organizando el conocimiento o habilidad adquiridos de forma adecuada, es fomentar el desarrollo de habilidades metacognitivas, así como utilizar la retroalimentación para ajustar los procesos o darse cuenta de los aprendizajes  logrados.


1.4            CUARTO MECANISMO: LA INTEGRACIÓN FUNCIONAL

La integración funcional significa que el conocimiento fue codificado, almacenado y está disponible para ser evocado cuando se lo necesite, es decir, se generaron los patrones de redes en la memoria de largo plazo. La integración funcional de dos estructuras cerebrales depende de su nivel de interacción, cuanto mayor sea ésta mayor será su integración.  Por lo tanto, cuanto más limitada sea su interacción con otras estructuras mayor será su diferencia funcional (Goldberg, 2001).

La integración funcional está relacionada con las regiones y redes neuronales que participan en los diferentes momentos del aprendizaje y la forma en que éstas interactúan entre sí y pasan información de una a otra hasta que el aprendizaje se logre.  

Cuando hablamos de la memoria, no hablamos de una sola, sino de muchas de ellas o, expresándolo mejor, estaríamos hablando de un sistema de memorias que deben interaccionar para lograr una integración funcional.  En este sentido, se va integrando la información almacenada en los diferentes sistemas de memoria para construir el aprendizaje. Así, por ejemplo, podríamos mencionar que la memoria semántica sabe el qué, la memoria la episódica sabe el cuándo y la procedimental sabe el cómo.

Se activan una serie de redes neuronales que se van integrando a medida que se va consolidando la memoria.  Se dan cambios en las redes, en las estructuras cerebrales y se produce la consolidación de la memoria de largo plazo explicita e implícita.

La codificación según Smith (2008) es el término empleado para designar los diversos procesos mentales mediante los cuales la información se transforma en una representación de memoria.  La experiencia de aprendizaje activa todos los procesos de codificación tanto de la memoria declarativa como no declarativa.  La codificación es una consecuencia inmediata del hecho de atender un estímulo y procesarlo.  Lo que influye en la eficacia es el modo en el que se procesa el estímulo y no la razón por la que se realizó el procesamiento.

La recuperación depende de cómo se ha codificado la información y la codificación a su vez permite explicar cómo es almacenado el estímulo.  La recuperación se explica por la  teoría de los niveles de procesamiento en la que la codificación se considera un subproducto del procesamiento del estímulo.  El análisis del estímulo se realiza desde un nivel poco profundo, perceptivo, hasta un nivel profundo de análisis semántico, basado en el significado que relaciona la información entrante con el conocimiento ya almacenado en la memoria, dando mayor probabilidad que el estímulo se recuerde.  

Otro aspecto que favorece la codificación es por efecto de generación, es decir, el aprendizaje es mejor si se puede generar información objetiva a partir de la memoria.   Generar información basándonos en la memoria es un fenómeno de codificación más potente que solo procesarla.   Según los especialistas este modelo es mejor porque la generación  de codificación inicial se solapa con la de recuperación.

El efecto de espaciamiento, es decir la pauta de una secuencia temporal en el proceso de aprendizaje favorece la codificación. Investigaciones han probado que la repetición masiva en un momento es menos efectiva que una que se haga en repeticiones  bajo una distribución conveniente, ya que es más probable que se recuerde un estímulo que se ensaya de distintas formas en diversos ensayos.

Las memorias codificadas experimentan consolidación, un proceso que las modifica de  manera que con el tiempo se vuelven más estables y al final existen independientemente de los lóbulos temporales mediales. Una hipótesis de la consolidación es que durante el sueño, mediante un proceso de reinstauración  o repetición, se consolida la memoria en la corteza cerebral. Así, los lóbulos temporales mediales se requieren para recuperar las memorias no consolidadas pero, una vez consolidadas se pueden recuperar directamente de las regiones laterales corticales.

Por otro lado, la recuperación significa la disponibilidad y accesibilidad a la información almacenada en la memoria de largo plazo. Según Tulving, la recuperación de la información depende de la accesibilidad y la disponibilidad. Esta diferencia se marca porque la experiencia nos dice que a veces podemos recordar algo en un momento posterior, sea sin ayuda o con ayuda de claves o indicios.

Los estudios en las formas de recuperación dieron origen a la diferenciación entre memoria explícita o declarativa e implícita o no declarativa, es decir la manera que tienen estas memorias de expresar sus contenidos.

La memoria explícita se define como  el tipo de recuperación que se revela cuando la tarea exige la recolección consciente de experiencias previas, mientras que la memoria implícita es aquella que se revela cuando la realización de una tarea se ve facilitada en ausencia de una recolección consciente (Ruiz, 2010).

En el caso de la memoria no declarativa el recuerdo opera fuera de la conciencia.  No somos conscientes sobre cómo influye la memoria implícita en nuestra conducta y no podemos describir el contenido de los recuerdos implícitos recuperados.  Su recuperación e influencia se expresan implícitamente mediante cambios de conducta.  La memoria no declarativa da base a formas de aprendizaje que son cualitativamente distintos y funcionalmente independientes de la memoria declarativa.

Es importante mencionar que cuando se produce un aprendizaje, a menudo podemos observar cambios asociados a la función biológica, como afirma P. Howard-Jones (2010), es decir, el aprendizaje va acompañado de un cambio de los patrones de actividad en las redes cerebrales y no de un incremento o disminución de una única región.

Por lo tanto, una de las estrategias que puede utilizar el educador para darse cuenta de que los estudiantes han integrado funcionalmente el aprendizaje, es decir si se dieron los cambios en los patrones de activación de redes, es observando la capacidad o habilidad de transferir el conocimientos para la resolución de problemas a situaciones nuevas.

Estos mecanismos que subyacen al proceso de aprendizaje que hemos descrito se dan en un proceso cíclico, que se repetirá cada vez que haya una nueva experiencia de aprendizaje y se tenga que construir un  nuevo conocimiento en la memoria.

Todo esto lleva a que en el transcurso de la vida, las experiencias creen aprendizajes que van enriqueciendo los circuitos neurales únicos que definen nuestra conducta individual. 


2.  LOS MECANISMOS NATURALES QUE UTILIZA EL CEREBRO PARA APRENDER Y LA PLANIFICACIÓN EN EL CURRÍCULO


¿Por qué es importante hacer esta sistematización de los mecanismos que utiliza el cerebro para aprender?  

Actualmente se exige a docente que sea innovador y que transforme su práctica educativa, por ello, estos aportes con base en la neurociencia se convierten en una herramienta poderosa para entender cómo funciona nuestro cerebro durante el proceso de aprendizaje y cómo podemos a partir de este conocimiento cambiar la práctica pedagogía.

Como educadores, debemos ser conscientes que el proceso educativo formal es una herramienta poderosa en la promoción del desarrollo humano, y por ello, cada educador tiene por deber cuidar, con mucha atención, la calidad de las bases para los diferentes aprendizajes y propiciar oportunidades de experiencias significativas que estimulen el desarrollo  integral y potencial de los estudiantes.  Además, lo que hacen o dejan de hacer los educadores dejará huellas casi definitivas en sus cerebros.

La educación desempeña un papel casi protagónico en la creación, desarrollo y fortalecimiento de capacidades, las cuales son fruto de un cerebro en constante aprendizaje y desarrollo. Si estamos convencidos de la importancia de unir los aportes de las Neurociencias con la Educación, se hace necesario identificar algunos componentes, o medios apropiados que propiciarán la transformación en el proceso educativo, considerando la manera natural y potencial de aprender del cerebro. Todos estos medios o alternativas están al alcance de todos y son las herramientas que ayudarán a nuestros estudiantes a que aprendan con todo su cerebro y que desarrollen su potencial humano.

Finalmente, el logro eficiente de los aprendizajes está asociado con la forma en que se activen los sistemas del cerebro (percepción, atención, memoria, lenguaje, emocional, razonamiento, entre otros) y se integren progresivamente las diferentes redes neuronales en cada uno de los niveles corticales, por ello debemos asegurar que estos mecanismos que subyacen al aprendizaje estén presentes en el desarrollo de las experiencias de aprendizaje.


Referencias

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§  Smith E. y Kosslyn, S. (2008) Procesos cognitivos: Modelos y bases neurales. Madrid: Pearson Educación.

§  Strernberg, R. (2011) Psicología cognitiva. México: Cengage.




[1] Andamiaje es utilizada por primera vez por Bruner, para explicar lo que ocurre en el ámbito educativo, en el que los maestros apoyan al alumno para utilizar una estrategia cognitiva que les permita desarrollar su potencial para realizar una tarea o alcanzar una meta.